5 consejos para que tus joyas brillen eternamente

Cada joya tiene un valor claro, invariable e intrínseco y otro valor, casi siempre mayor, que se le suma al primero en el momento que se regala. Porque una joya puede ser una pedida de mano, una muestra de amor filial, un agradecimiento a uno mismo, una promesa de compromiso eterno. Y cada uno de esos momentos mágicos hay que conservarlos para siempre. Por eso, aquí van unos consejos sobre cómo mantener las joyas en perfecto estado. Eternamente.

Unos pendientes de oro, un anillo de plata, un colgante de piedra preciosa… Joyas hay de muchos tipos y materiales, y es verdad que a cada grupo hay que tratarlo con cierta distinción. Hay, sin embargo, unas reglas comunes que os valdrán para mantener cualquier tipo de joya como la primera vez que resplandeció ante vuestros ojos. Respetarlas a raja tabla es asegurarles el brillo eterno.

1.- CADA JOYA TIENE UN LUGAR CONCRETO

Antes de tener una joya, siempre deberíamos de tener un joyero forrado interiormente con un material suave, porque el guardado correcto es imprescindible para el cuidado de tus joyas. El oro es un metal blando que se raya con facilidad, por ello, tener tus joyas organizadas hará que permanezcan como el primer día. Hay que poner especial atención en las joyas con diamantes porque, estos, rayan todos los metales y resto de piedras: es mejor guardarlos por separado, en una bolsita de terciopelo o en su caja original. Respecto a las cadenas, es una buena idea envolver cada una en un papel de seda para evitar que se enreden. Una pequeña astucia para finalizar: unas bolitas anti-humedad en el joyero harán que el ambiente sea lo menos corrosivo posible.

2.- LA LIMPIEZA CORRECTA

Una buena limpieza es esencial, ¡pero nunca con productos químicos! Agua y un jabón lo más natural posible y de PH neutro serán más que suficiente. Verás que después de secarlas con una gamuza suave quedarán perfectas. Si tienes alguna piedra cuyo poder energético quieres revitalizar, aquí un consejo no tan basado en la ciencia como en la sabiduría popular: lávalas en el agua corriente de un río, poniendo la máxima conciencia en ello. ¡Verás cómo brillan de nuevo con más intensidad!

3.- A LAS JOYAS NO LES GUSTA HACER DEPORTE

Seguramente tienes alguna joya que llevas tanto que parece que forme parte de ti, y por ello olvidas quitártela en los momentos en los que deberías. Uno de esos momentos es el de hacer deporte, porque, además de que el sudor es ácido y puede dañar los metales, evitarás los probables golpes que dañarían el metal o debilitarían los engastes. A la larga podrían incluso perder alguna piedra.

4.- LUCIR JOYAS EN LA PLAYA: BONITO, PERO NO BUENO

Que nos encanta lucir alguna joya, veraniega, colorida y atrevida, que realce el bronceado bajo nuestro sombrero de rafia a orillas del mar, eso es innegable. No te vamos a pedir que no lo hagas, pero sí que recuerdes quitártela en el momento del baño. La sal y el cloro (en el caso de la piscina) pueden dañar de manera irreversible el color de los metales y diamantes.

5.- LOS COSMÉTICOS Y LAS JOYAS: JUNTOS, PERO NO REVUELTOS

Los químicos de los productos cosméticos, los perfumes o incluso del gel de ducha, por suaves que sean, pueden provocar que el oro de tus joyas se vaya opacando con el tiempo. Para evitarlo es aconsejable seguir el orden correcto: utiliza primero tus cosméticos (gel, cremas, aceites, maquillajes) y ponte tus joyas al final; como estrellas que son, les gustará hacerse de rogar y brillarán con intensidad mucho más tiempo.

Siguiendo estos consejos, ¡no sólo los diamantes serán eternos!

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